“No tenemos un seguro que nos garantice que siempre seremos autónomos”

Montserrat Pallarès, presidenta de Cocemfe Barcelona y activista comprometida con las políticas de igualdad, nos ofrece su visión sobre la autonomía personal y explica por qué es tan necesario celebrar el I Congreso sobre el Derecho a la Autonomía Personal, en Barcelona los días 21 y 22 de octubre.

– ¿Qué importancia tiene la autonomía personal para las personas con discapacidad y las personas mayores?

La autonomía personal es un derecho que hemos de poder ejercer todos a lo largo de todo nuestro ciclo vital, sea cual sea nuestra edad y la situación en que nos encontremos, porque nadie es completamente autónomo; y a lo largo de la vida se presentan situaciones en las que necesitamos la ayuda de otras personas, o condiciones de accesibilidad universal.

Dicho esto, es cierto que por su situación o por el entorno social, las personas con discapacidad y las personas mayores se han visto obligadas a reclamar el derecho a la autonomía personal, es decir el derecho a vivir su vida como quieran y a tomar sus propias decisiones tal como recogió la ONU, en 2006, en la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad.

– ¿Qué falta para que el derecho a la autonomía personal se generalice a todas las personas con y sin discapacidad?

Faltan muchas cosas todavía, pero hay algunas imprescindibles como la extensión de la cultura del diseño universal, que crearía condiciones de accesibilidad universal y esto no es baladí. Pongo el clásico ejemplo de la rampa, que es necesaria para una persona en silla de ruedas o para una persona mayor, pero también para una joven, que temporalmente utiliza muletas, o para un padre que lleva un cochecito de bebé. Las estadísticas demuestran que ante una rampa y una escalera, la inmensa mayoría escogemos la rampa.

Faltan también grandes dosis de sensibilización social para desmontar la idea, por ejemplo, de que una persona con discapacidad intelectual no puede tomar sus propias decisiones o que una persona mayor tampoco está en condiciones de decidir dónde o cómo quiere vivir.

Finalmente, diría que hay otro elemento fundamental que es la educación, necesitamos una escuela inclusiva que construya una sociedad basada en el respeto a los derechos y a la diversidad.

– ¿Cuál considera que son los problemas actuales que impiden el desarrollo de la autonomía personal de las personas con discapacidad física y orgánica a nivel local?

Yo diría que el desarrollo de la autonomía personal no compete sólo al ámbito local, sino que implica a todas las administraciones.

Desde el punto de vista legal, la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia de 2006 debería haber sido un gran avance para el desarrollo de la autonomía personal. De hecho, entendemos que si el legislador comenzó llamando a la ley “de Promoción de la Autonomía Personal…” era porque había una evidente intención de promocionarla. Sin embargo, durante los primeros años el desarrollo la ley se centró en los servicios de atención a la dependencia, posteriormente vino la crisis y nos encontramos en el año 2019 con una ley que tiene 13 años de vida y que no ha desarrollado la parte correspondiente a la promoción de la autonomía personal, ni a la asistencia personal.

Y esta realidad ha de implicar al Gobierno central, a los autonómicos y a los locales porque todas las personas deseamos ser autónomas y además tenemos derecho a ello.

– ¿Qué medidas se están tomando o se podrían tomar en Barcelona y su provincia y cuáles considera que son las principales dificultades que tienen estos colectivos?

En Barcelona tenemos la suerte de contar con el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad (IMPD) del Ayuntamiento, que en 2019 cumple 40 años y que ha hecho una gran labor, desde los tiempos que era un Patronato hasta la actualidad, trabajando de manera transversal en todas las políticas del Ayuntamiento de Barcelona para que tengan en cuenta los derechos de las personas con discapacidad.

En materia de accesibilidad se ha avanzado, aunque hay que seguir trabajando; también tenemos el ‘Acuerdo ciudadano para una Barcelona Inclusiva‘, donde hay diferentes grupos motores de distintos colectivos y entidades de personas con discapacidad que diseñan las políticas públicas; también se gestionan servicios de inclusión laboral, etc.

Y en lo relativo a la autonomía personal, el IMPD dispone del Programa de Vida Independiente que trabaja para facilitar a las personas con discapacidad la posibilidad de vivir de la forma más autónoma posible, buscando el paso de la vida en una residencia o a cargo de los familiares a una vida más autónoma donde la persona y sus necesidades y preferencias son el centro.

Respecto a las medidas, pasan necesariamente por destinar más recursos económicos a este tipo de programas y concienciación, tanto a nivel institucional como a nivel formativo en las escuelas, centros de trabajo, etc.

En lo que se refiere a las principales dificultades, en Barcelona no son diferentes a las de otros lugares: necesitamos más y mejor atención sanitaria, tanto temprana como posterior; más recursos para la inclusión de niñas y niños con discapacidad en la escuela y mejorar su formación, porque de este eslabón depende la inclusión laboral, un sueldo y una vivienda digna; necesitamos también mejorar el acceso al ocio, y en definitiva a la vida que llevan el resto de personas.

– ¿Qué colectivos tienen más dificultades?  

Creo que todos tienen dificultades, al margen de la etapa de la vida; la infancia por cuestiones relacionadas con la atención temprana y la escolarización; la adolescencia por la inclusión educativa y social y por tener una buena formación (acceso a estudios superiores); el paso a la madurez por poder acceder a un empleo dados los prejuicios que hay para contratar a una persona con discapacidad y la senectud por la falta de recursos, la soledad… Y el denominador común a todas estas etapas es la falta de autonomía personal.

-¿Cuáles considera que son las líneas del futuro para mejorar la autonomía personal de las personas con discapacidad que se pueden implementar a nivel local?

Creo que deberían mejorar y aumentar los servicios de asistencia personal y los programas de vida independiente para que las personas con discapacidad y los mayores podamos vivir la vida que queremos, no la que deciden o piensan otros que tenemos que vivir. Y sin estos recursos será imposible.

Las administraciones locales, pero también las propias entidades del sector, debemos empezar a utilizar los datos colectivos, ya sabemos que son el petróleo de este siglo, para mejorar la vida y las decisiones que tomamos cada día, y en la misma línea hemos de utilizar las TIC, que en la última década se han convertido en una gran esperanza para mejorar la vida de las personas con discapacidad.

Pueblos y ciudades han de mejorar aspectos como la eliminación de barreras, pero también se ha de impulsar la accesibilidad para las personas con discapacidad sensorial, o los recursos de lectura fácil para las personas con discapacidad intelectual o las personas mayores con problemas cognitivos… es decir, se ha de trabajar mucho en el acceso a los sistemas de información y la comunicación que han estado muy relegados.

En definitiva, se ha de educar en valores y fomentar todas aquellas líneas de acción que conduzcan a que todas las personas podamos vivir de acuerdo a la dignidad, derechos y libertades que nos son inherentes.

Faltan grandes dosis de sensibilización social para derribar la idea, por ejemplo, de que una persona con discapacidad intelectual no puede tomar sus propias decisiones o que una persona mayor tampoco está en condiciones de decidir dónde o cómo quiere vivir

 

El I Congreso sobre el Derecho a la Autonomía Personal. Discapacidad física y orgánica. Envejecimiento y cronicidad, quiere conseguir  que todas las personas puedan desarrollarse y ejercer con libertad, y en igualdad de condiciones, todas las decisiones de su vida, fomentando así la inclusión social y la autonomía personal durante todo su ciclo vital. Inscríbete